A finales del año 2000, los pacientes de la terapeuta Abbey Tyler, bajo hipnosis, reflejaron comportamientos que sugerían encuentros con seres no-humanos. Antes de dormir, todos ellos aseguraban haber visto un búho que les observaba desde fuera de la ventana. Y despertaban completamente paralizados, escuchando ruidos terroríficos que provenían de fuera de la habitación justo antes de que un atacante desconocido les sacara gritando de la habitación. Los recuerdos posteriores se sumían en la oscuridad.
La doctora descubrió que la desaparición de personas y sucesos extraños en la región se remontaban a los años 60. Cuanto más profundizó en su investigación, más creyó en que las historias de sus pacientes no eran falsos recuerdos, sino evidencias de abducciones alienígenas.
El origen
En octubre de 2004, el director de cine Olatunde Osunsanmi viajó hasta Carolina del Norte para encargase de la posproducción de su última película: La Caverna. Allí, durante una cena escuchó una conversación que originó la chispa de lo que posteriormente terminaría siendo la génesis de La Cuarta Fase.
Un compañero le habló acerca de una psicóloga que vivía en las Carolinas y que se procedia de un pueblo lejano en el Mar de Bering. En Alaska, había realizado un estudio sobre desórdenes del sueño cuyos resultados habían revelado una información tan sorprendente como aterradora. Lo que Osunsanmi escuchó le impresionó muchísimo… más aún por el hecho de que todo estuviera perfectamente documentado. Gracias a su contacto, encontró a la mujer que, después de negarse varias veces a hablar, aceptó compartir su historia.
A finales del año 2000, los pacientes de la terapeuta, bajo hipnosis, reflejaron comportamientos que sugerían encuentros con seres no-humanos. Antes de dormir, todos ellos aseguraban haber visto una lechuza blanca que les observaba desde fuera de la ventana. Y despertaban completamente paralizados, escuchando ruidos terroríficos que provenían de fuera de la habitación justo antes de que un atacante desconocido les sacara gritando de la habitación. Los recuerdos posteriores se sumían en la oscuridad.
Según fue investigando el fenómeno, la doctora descubrió que la desaparición de personas y sucesos extraños en la región se remontaban a los años 60. Cuanto más profundizó en su investigación, más creyó en lo increíble: las historias de sus pacientes no eran falsos recuerdos, sino evidencias de abducciones alienígenas.
Trabajan juntos para encontrar la llave que libera las defensas de Voldemort y, para este fin, Dumbledore cuenta con su viejo amigo y colega, el sibarita, confiado e influyente profesor Horace Slughorn